Hoy es día 12 de Septiembre, probablemente conforme vaya transcurriendo el día se celebraran en el mundo millones de aniversarios, miles de acontecimientos, centenares de celebraciones... pero ningún sentimiento será comparable a lo que experimentaremos los beticos desde que nos levantemos.
Tal dia como hoy hace cien años un grupo de estudiantes de la escuela politécnica de Sevilla decidian crear un nuevo club de futbol. Un equipo con el que se sintiera identificada la gente sencilla de la ciudad, y al que llamarian Sevilla Balompie. Si señores Sevilla, nosostros tambien hemos llevado el nombre de la ciudad y lo llevamos con orgullo porque está en la historia, no solo de nuestro club sino de la ciudad. Seria mas tarde, exactamente en 1914, cuando el Sevilla Balompie se fusionaria con un modesto club llamado R. Betis F.c.
Podría estar todo el artículo hablando de datos históricos del Betis ya que soy fiel conocedor de la historia del glorioso, pero soy bético y como tal, siempre he tenido la opinión que la historia de este club no lo han escrito presidentes, ni entrenadores, ni jugadores... sino la afición. La afición del Betis, de la cual me siento orgulloso de pertenecer, es la que ha sacado siempre adelante a este equipo, que como dice nuestro fabuloso himno del centenario "es mas que un escudo o una bandera, mucho mas que un sentimiento..." es algo inexplicable que solo podemos sentir los elegidos por el sentimiento bético. Este sentimiento se ha transmitido de padres a hijos, de abuelos a nietos, familias enteras relacionadas siempre al conjunto de las trece barras, por eso creo que este artículo tiene que estar dedicado a ellos, porque no hay otra afición igual, la que es capaz de animar con la misma intensidad e igual orgullo en un partido contra el Chelsea en la maravillosa Champions League como en uno contra el Utrera en los infiernos de la tercera división.
No podemos hablar del Betis sin hacer hincapié en gente como Tenorio (padre e hijo utilleros eternos del glorioso) los Montiel (que ya van dos generaciones de cabalgadas para que nuestros jugadores no sientan molestias de ningún tipo), de las auténticas abuelas del Betis (que dios las tenga para siempre acogidas en la gloria) personas que aunque sean conocidas no son más que gente sencilla, sin recursos, ni tampoco influencias de ningún tipo pero al fin y al cabo personajes necesarios para el Betis. Pero la vida eternamente relacionada al glorioso de estas personas no son las únicas que conforman la historia del Betis, la complementan las de la gente anónima que va o ha ido cada domingo a animar al Betis de su alma.
Me van a permitir que les cuente mi propia historia: Yo nací en el seno de una familia humilde. Mi padre nació en Tiro de Línea donde su padre (que murió años antes de yo nacer) le enseño a amar al Betis desde chico, lo llevaba al campo de vez en cuando para que viviera in situ como una grada podía llegar a latir con tal intensidad hasta el punto que algún que otro contrario le daba miedo salir a jugar. Mi madre nació en Heliopolis, no hace falta que les diga mas, mi abuelo amaba al Betis con toda su alma y siempre se lo transmitió a sus hijos. Yo tuve el honor de pasar mis primeros años de vida en Heliopolis aunque pronto me trasladaría a mi actual domicilio, pero siempre pasaría mucho tiempo en casa de mis abuelos ya que mis padres tenían que trabajar durante muchas horas. Mi abuelo me llevaba muchos domingos al Benito Villamarin, me contaba historias del Betis que vivió, el de tercera, del Campeón de copa, del euro Betis... todos y cada uno de los momentos que el vivió. Me enseño que el Betis era mas que un club y que nadie mejor que los beticos podíamos llegar a entender eso, pese a no ser nunca creyente yo creo que incluso rezaba para que el Betis ganara partidos, me fue adoctrinando en la fe verdiblanca hasta conseguir que entendiera lo que significaba ser betico. Fueron muchos años de los que fui de su mano al campo, aguantando que le dijera a los veinte minutos "abuelo vámonos para casa que no me gusta el partido" pero a el nunca le faltaba tiempo para llevarme a casa y ponerse la radio para seguir el partido. Recuerdo aun la ilusión en su cara el día que me llevo a hacerme la foto con la plantilla en el campo, como corría para conseguir que me pudiera hacer una foto con Cañas, y con que alegría colgó la foto en el salón de la casa para que todo el mundo la viera.
Durante estos años, en los que el Betis aun estaba en segunda, se agudizo dentro de mi este virus contagioso y hereditario llamado Beticismo del que nunca quiero curarme y con el que me quiero morir. Para llegar a desarrollarlo con total plenitud tuve que aprender de mi abuelo y mi padre varias cosas que están dentro de la filosofía del buen betico y que nunca hay que olvidar: la fidelidad por bandera y nada mejor para demostrarlo que decir "viva el Betis manque pierda". Hay que enfatizar con alegría a que equipo pertenecemos y demostrar así al rival nuestro poderío, por ello "musho Betis, musho Betis, eh, eh". Siempre hay que saber que tenemos un rival deportivo, pero no hay que ir mas allá de la guasa en el bar o con el amigote palangana porque en esta rivalidad la violencia sobra, por ello "Sevillista el que no vote, eh, eh". Este equipo ante todo es puro arte y no se puede definir de mejor forma que incluyendo el nombre del torero betico con mas arte: "Currobetis". Porque le queremos hay que gritar con fuerza para que se enteren en todo el mundo "¡Betis, Betis, Betis...!. Y ya que hay beticos hasta en los lugares mas insospechados gritaremos "Beticos del universo".
Todas estos lemas, que son mas que cánticos, son una forma de entender la vida y amar al Betis, y gracías a dios mi padre y sobre todo mi abuelo me supieron transmitir esta filosofía con mucha pasión hasta el punto de contagiarme mas de lo que lo estaban ellos.
Hoy por hoy recuerdo con mucho cariño aquellos momentos que viví como aquella final de copa contra el Barça que perdimos por mala suerte, las magnificas jugadas de Alfonso, Jarni, Finidi, Joaquín..., las ultimas cabalgadas por la izquierda de un tal Gordillo, el 0-3 en el Pizjuan con Serra Ferrer en el banquillo, el descenso a segunda con un autentico equipazo, la vuelta a Europa con Juande, el 11 J de 2005 de nuevo campeón de copa (como me abrace a mi tío cuando marco Dani y me acorde de mi padre y mi abuelo que estaban en Sevilla) y la Campions League de la mano de Serra.... son tantas cosa buenas y malas pero el fin así es el Betis.
Hoy mas que nunca me acuerdo de mi abuelo José que me enseño todo lo que siento por mi club y que falleció hace ya siete meses. Se que desde el cuarto anillo estará siempre animando al equipo que tanto amó Tanto fue su sentimiento que le enterramos con su bandera del centenario, aquella que días antes le había regalado yo porque sabia que tenia ilusión de ponerla en su ventana. Por todas estas cosas son por las que pasan los días y me siento cada vez mas Betico y desde que se fue miro al cielo cada vez que marcamos un gol, porque se que el también lo celebra, o cuando cantamos el himno en el campo, porque se que el también lo canta.
Esta señores es la historia de mi beticismo, que no es más que una de las muchas que existen dentro de la gran parroquia verdiblanca y que son las que realmente escriben con letras de oro la centenaria historia de nuestro amado Betis. Por supuesto los títulos (dos copas y una liga), los presidentes (grandes como Benito Villamarin, Núñez Naranjo o el actual ex presidente Ruiz de Lopera), los jugadores (Cardeñosa, Rincón, Rogelio, Calderón, Del Sol, Aragonés...), entrenadores (Iriondo, Szusza, Serra, O'connell...) también forman parte de la historia del glorioso, pero lo que hace realmente grande ese lugar al final de la Palmera es nuestra afición y sus pequeñas historias, vivencias, sus sentimientos, en definitiva su pasión por dos colores: el verde y el Blanco. Por todo esto yo creo que el verdadero homenaje de hoy tiene que estar dedicados a ellos, a los que conforman esta sufrida afición, tanto a los que están como los que no. Por ello:
¡FELICIDADES BETIS! ¡GRACIAS AFICIÓN !
P.D.: Este articulo va dedicado a mi abuelo José Ramírez Ruiz que tanto me enseño en la vida. ¡GRACIAS ABUELO!
Tal dia como hoy hace cien años un grupo de estudiantes de la escuela politécnica de Sevilla decidian crear un nuevo club de futbol. Un equipo con el que se sintiera identificada la gente sencilla de la ciudad, y al que llamarian Sevilla Balompie. Si señores Sevilla, nosostros tambien hemos llevado el nombre de la ciudad y lo llevamos con orgullo porque está en la historia, no solo de nuestro club sino de la ciudad. Seria mas tarde, exactamente en 1914, cuando el Sevilla Balompie se fusionaria con un modesto club llamado R. Betis F.c.

Podría estar todo el artículo hablando de datos históricos del Betis ya que soy fiel conocedor de la historia del glorioso, pero soy bético y como tal, siempre he tenido la opinión que la historia de este club no lo han escrito presidentes, ni entrenadores, ni jugadores... sino la afición. La afición del Betis, de la cual me siento orgulloso de pertenecer, es la que ha sacado siempre adelante a este equipo, que como dice nuestro fabuloso himno del centenario "es mas que un escudo o una bandera, mucho mas que un sentimiento..." es algo inexplicable que solo podemos sentir los elegidos por el sentimiento bético. Este sentimiento se ha transmitido de padres a hijos, de abuelos a nietos, familias enteras relacionadas siempre al conjunto de las trece barras, por eso creo que este artículo tiene que estar dedicado a ellos, porque no hay otra afición igual, la que es capaz de animar con la misma intensidad e igual orgullo en un partido contra el Chelsea en la maravillosa Champions League como en uno contra el Utrera en los infiernos de la tercera división.
No podemos hablar del Betis sin hacer hincapié en gente como Tenorio (padre e hijo utilleros eternos del glorioso) los Montiel (que ya van dos generaciones de cabalgadas para que nuestros jugadores no sientan molestias de ningún tipo), de las auténticas abuelas del Betis (que dios las tenga para siempre acogidas en la gloria) personas que aunque sean conocidas no son más que gente sencilla, sin recursos, ni tampoco influencias de ningún tipo pero al fin y al cabo personajes necesarios para el Betis. Pero la vida eternamente relacionada al glorioso de estas personas no son las únicas que conforman la historia del Betis, la complementan las de la gente anónima que va o ha ido cada domingo a animar al Betis de su alma.
Me van a permitir que les cuente mi propia historia: Yo nací en el seno de una familia humilde. Mi padre nació en Tiro de Línea donde su padre (que murió años antes de yo nacer) le enseño a amar al Betis desde chico, lo llevaba al campo de vez en cuando para que viviera in situ como una grada podía llegar a latir con tal intensidad hasta el punto que algún que otro contrario le daba miedo salir a jugar. Mi madre nació en Heliopolis, no hace falta que les diga mas, mi abuelo amaba al Betis con toda su alma y siempre se lo transmitió a sus hijos. Yo tuve el honor de pasar mis primeros años de vida en Heliopolis aunque pronto me trasladaría a mi actual domicilio, pero siempre pasaría mucho tiempo en casa de mis abuelos ya que mis padres tenían que trabajar durante muchas horas. Mi abuelo me llevaba muchos domingos al Benito Villamarin, me contaba historias del Betis que vivió, el de tercera, del Campeón de copa, del euro Betis... todos y cada uno de los momentos que el vivió. Me enseño que el Betis era mas que un club y que nadie mejor que los beticos podíamos llegar a entender eso, pese a no ser nunca creyente yo creo que incluso rezaba para que el Betis ganara partidos, me fue adoctrinando en la fe verdiblanca hasta conseguir que entendiera lo que significaba ser betico. Fueron muchos años de los que fui de su mano al campo, aguantando que le dijera a los veinte minutos "abuelo vámonos para casa que no me gusta el partido" pero a el nunca le faltaba tiempo para llevarme a casa y ponerse la radio para seguir el partido. Recuerdo aun la ilusión en su cara el día que me llevo a hacerme la foto con la plantilla en el campo, como corría para conseguir que me pudiera hacer una foto con Cañas, y con que alegría colgó la foto en el salón de la casa para que todo el mundo la viera.
Durante estos años, en los que el Betis aun estaba en segunda, se agudizo dentro de mi este virus contagioso y hereditario llamado Beticismo del que nunca quiero curarme y con el que me quiero morir. Para llegar a desarrollarlo con total plenitud tuve que aprender de mi abuelo y mi padre varias cosas que están dentro de la filosofía del buen betico y que nunca hay que olvidar: la fidelidad por bandera y nada mejor para demostrarlo que decir "viva el Betis manque pierda". Hay que enfatizar con alegría a que equipo pertenecemos y demostrar así al rival nuestro poderío, por ello "musho Betis, musho Betis, eh, eh". Siempre hay que saber que tenemos un rival deportivo, pero no hay que ir mas allá de la guasa en el bar o con el amigote palangana porque en esta rivalidad la violencia sobra, por ello "Sevillista el que no vote, eh, eh". Este equipo ante todo es puro arte y no se puede definir de mejor forma que incluyendo el nombre del torero betico con mas arte: "Currobetis". Porque le queremos hay que gritar con fuerza para que se enteren en todo el mundo "¡Betis, Betis, Betis...!. Y ya que hay beticos hasta en los lugares mas insospechados gritaremos "Beticos del universo".
Todas estos lemas, que son mas que cánticos, son una forma de entender la vida y amar al Betis, y gracías a dios mi padre y sobre todo mi abuelo me supieron transmitir esta filosofía con mucha pasión hasta el punto de contagiarme mas de lo que lo estaban ellos.
Hoy por hoy recuerdo con mucho cariño aquellos momentos que viví como aquella final de copa contra el Barça que perdimos por mala suerte, las magnificas jugadas de Alfonso, Jarni, Finidi, Joaquín..., las ultimas cabalgadas por la izquierda de un tal Gordillo, el 0-3 en el Pizjuan con Serra Ferrer en el banquillo, el descenso a segunda con un autentico equipazo, la vuelta a Europa con Juande, el 11 J de 2005 de nuevo campeón de copa (como me abrace a mi tío cuando marco Dani y me acorde de mi padre y mi abuelo que estaban en Sevilla) y la Campions League de la mano de Serra.... son tantas cosa buenas y malas pero el fin así es el Betis.
Hoy mas que nunca me acuerdo de mi abuelo José que me enseño todo lo que siento por mi club y que falleció hace ya siete meses. Se que desde el cuarto anillo estará siempre animando al equipo que tanto amó Tanto fue su sentimiento que le enterramos con su bandera del centenario, aquella que días antes le había regalado yo porque sabia que tenia ilusión de ponerla en su ventana. Por todas estas cosas son por las que pasan los días y me siento cada vez mas Betico y desde que se fue miro al cielo cada vez que marcamos un gol, porque se que el también lo celebra, o cuando cantamos el himno en el campo, porque se que el también lo canta.
Esta señores es la historia de mi beticismo, que no es más que una de las muchas que existen dentro de la gran parroquia verdiblanca y que son las que realmente escriben con letras de oro la centenaria historia de nuestro amado Betis. Por supuesto los títulos (dos copas y una liga), los presidentes (grandes como Benito Villamarin, Núñez Naranjo o el actual ex presidente Ruiz de Lopera), los jugadores (Cardeñosa, Rincón, Rogelio, Calderón, Del Sol, Aragonés...), entrenadores (Iriondo, Szusza, Serra, O'connell...) también forman parte de la historia del glorioso, pero lo que hace realmente grande ese lugar al final de la Palmera es nuestra afición y sus pequeñas historias, vivencias, sus sentimientos, en definitiva su pasión por dos colores: el verde y el Blanco. Por todo esto yo creo que el verdadero homenaje de hoy tiene que estar dedicados a ellos, a los que conforman esta sufrida afición, tanto a los que están como los que no. Por ello:
¡FELICIDADES BETIS! ¡GRACIAS AFICIÓN !
P.D.: Este articulo va dedicado a mi abuelo José Ramírez Ruiz que tanto me enseño en la vida. ¡GRACIAS ABUELO!
1 comentario:
100 años escribiendo la historia... FELICIDADES BETIS!!
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